Apnea del sueño

Apnea del sueño

El Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) está causado por la obstrucción de la vía aérea superior. Se caracteriza por repetidas pausas en la respiración durante el periodo del sueño.
Estas pausas o asfixias que pueden ocurrir decenas de veces durante el sueño, se asocian con somnolencia durante el día y fatiga crónica que se ha demostrado es responsable de accidentes laborales y de circulación. Otra de las consecuencias de las apneas del sueño es una reducción de la cantidad de oxígeno que transporta la sangre, produciendo hipertensión arterial y problemas cardiovasculares y cerebrovasculares.

Los signos
Típicamente se asocian a la apnea del sueño y que facilitan su diagnóstico son “el ronquido”, las paradas respiratorias durante el sueño, el cansancio y la fatiga crónica. La presencia de dos de los anteriores síntomas en ausencia de otras causas, debe hacer sospechar un Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y justificaría un estudio del sueño. En cuanto a la incidencia, hasta el 25% de la población general según las diferentes estadísticas está afectada por la apnea del sueño, y un 4-5% de la población sufrirían cuadros severos de dicha enfermedad.

El diagnóstico
Apnea del Sueño se realiza mediante una prueba llamada polisomnografía que consiste en monitorizar mediante dispositivos especiales diversas variables durante el periodo de sueño.

En cuanto al tratamiento

el primer nivel de actuación consiste en perder peso –en caso de que este sea excesivo-, eliminar la ingesta de alcohol y comidas copiosas antes del sueño, y evitar la posición de espaldas durante el sueño –por que tiende a colapsar la vía aérea.
El segundo nivel de actuación, suele ser el llamado CPAP (continuous positive airway pressure). Consiste en una máscara, conectada mediante unos tubos a una máquina que suministra de manera continua oxigeno con alta presión al paciente. Los pacientes por lo general toleran muy mal el hecho de tener que estar conectados de por vida cada noche a una máscara incómoda y a una máquina que hace ruido.
En Apneas del del sueño leves o moderadas también usamos un dispositivo de avance mandibular (DAM) que protruye la mandíbula, disminuyendo la obstrucción al avanzar la lengua, consiguiendo la mejoría clínica de la apnea.

SABER MÁS

La prevalencia en la población general es del 3-4% de los hombres y del 1,2-3% de las mujeres. Estos porcentajes se incrementan con la edad, el peso y el consumo de tabaco, alcohol y fármacos sedantes.

El dispositivo de avance mandibular (DAM). Son aparatos considerados como una alternativa válida de primera elección para roncadores simples, pacientes con Síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) leve, SAHS leve-moderado con bajo índice de masa corporal, pacientes con síndrome de resistencia aumentada de la vía respiratoria superior (SARVRS).

Los DAM realizan un movimiento anterior e inferior de la mandíbula generando variaciones anatómicas en la vía aérea superior (VAS) que consiguen incrementar el área seccional faríngea. Este movimiento estabiliza y fija la mandíbula y el hueso hioides, lo que impide la posterorrotación de estas estructuras durante el decúbito y evita la ocupación de la vía respiratoria.

Son una alternativa a la CPAP, que es una máquina que produce una presión aérea positiva y que, en muchas ocasiones (por ruido y presión peribucal) no es tolerado por el paciente. Se utiliza sólo para dormir produciendo una protrusión mandibular. El paciente debe permanecer en esa posición porque una apertura importante bucal produce una malposición del aparato. Los pacientes comentan que son mucho más aceptados que la CPAP.

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